Ha nuestras pantallas ha llegado“50 sonbras de Grey”, la tan deseada novela que apenas hace tres años, la autora británica E. L. James escribo, desconociendo la gran repercusión mundial a la que estaba destinada su obra basada en un erotismo que algunos padres de nuestros padres ya practicaban pero no confesaban.
Pecados ocultos que hoy día dejan de serlo, prácticas sexuales que antes se llamaban “secretos de alcoba”, un mundo desconocido para muchos y real para otros, lo cierto es que está historia consigue que las pasiones se rindan a los deseos más incontrolables.
Anastasia o Grey, la pregunta es quien gana, quien pierde y sobretodo quien tiene el poder de regir su propia vida siendo a la vez fiel a sus convicciones. Solo el espectador tiene la respuesta, porque únicamente él, es testigo de sus luces y sus sombras.
Casualidad o no, pero desde la primera entrega de esta trilogía que prometía más de lo que en un principio se esperaba, los divorcios se han disparado y el trabajo de los detectives ha aumentado. Las infidelidades cobran protagonismo y los celos se afanan en demostrarlas recurriendo a los servicios de los únicos profesionales que pueden aportar las pruebas válidas ante un juez con el fin de recuperar algo de dignidad y algo de lo aún no han perdido.
Mi punto de vista
Ha nuestras pantallas ha llegado“50 sonbras de Grey”, la tan deseada novela que apenas hace tres años, la autora británica E. L. James escribo, desconociendo la gran repercusión mundial a la que estaba destinada su obra basada en un erotismo que algunos padres de nuestros padres ya practicaban pero no confesaban.
Pecados ocultos que hoy día dejan de serlo, prácticas sexuales que antes se llamaban “secretos de alcoba”, un mundo desconocido para muchos y real para otros, lo cierto es que está historia consigue que las pasiones se rindan a los deseos más incontrolables.
Anastasia o Grey, la pregunta es quien gana, quien pierde y sobretodo quien tiene el poder de regir su propia vida siendo a la vez fiel a sus convicciones. Solo el espectador tiene la respuesta, porque únicamente él, es testigo de sus luces y sus sombras.
Casualidad o no, pero desde la primera entrega de esta trilogía que prometía más de lo que en un principio se esperaba, los divorcios se han disparado y el trabajo de los detectives ha aumentado. Las infidelidades cobran protagonismo y los celos se afanan en demostrarlas recurriendo a los servicios de los únicos profesionales que pueden aportar las pruebas válidas ante un juez con el fin de recuperar algo de dignidad y algo de lo aún no han perdido.